martes, 27 de diciembre de 2011

Una pequeña escena

Personajes:
Personaje A
Personaje B





Escena 1
Vemos un sofá en el centro de la escena, una mesa baja delante del sofá con un portátil y un sillón a la derecha. Hay dos maletas grandes y una pequeña a la derecha de la escena, tras el sillón. El Personaje A está sentado en el centro del sofá con el cuerpo echado hacia delante, apoyada sobre sus rodillas, tiene la mirada fija en el infinito. El Personaje B sentado en el sillón, escribe rápidamente en el portátil, completamente absorto en su trabajo. El Personaje A dirige intensamente su mirada al personaje B.







PERSONAJE A: Bésame

PERSONAJE B: (Le mira sorprendido) ¿Qué?

PERSONAJE A: Que me beses

PERSONAJE B: No te entiendo… (Vuelve a trabajar en el portátil)

PERSONAJE A: (Pega un puñetazo en la mesa) Pero, ¡Por qué lo piensas tanto!, ¡Siente, coño, siente de una vez! Permítete un arrebato en tu vida.
(Silencio durante unos segundos, esboza una sonrisa irónica bajo la nariz, se da cuenta y responde redicha)
Claro… Es por eso. No sabes lo que es un arrebato. No sabes sentir. Todas tus acciones son meditadas. Piensas demasiado las consecuencias. No sabes escucharte, no sabes vivir…

PERSONAJE B: (B, permanece trabajando en el portátil sin apartar la mirada de la pantalla, está aguantando las duras palabras, no puede más, la mira y suelta toda su frustración agresivamente) ¡Pero esto es culpa tuya!, ¡Eres tú quien me está volviendo loco! No sé qué quieres, qué buscas de mí.

PERSONAJE A: (Impotente) Eso es lo triste, que soy yo quién tiene que buscarlas en ti. No tienes ni la fuerza ni las ganas para hacerlo tu mismo. (Se levanta del sofá y anda por la sala, con la mirada perdida, soñadora)Yo solo quiero vivir emociones puras, quiero besarte y gritar, quiero sentirte sin tenerte, quiero que me rechaces, quiero que me grites… (Se vuelve hacia él) ¡Quiero ver que no estoy con una puta pared! Necesito ver… no, no, necesito saber que estamos al mismo nivel. No puedo enseñarte a sentir, no puedo cargar con eso.
(Respira profundamente, y sin apartar la mirada de él, anda por la sala) No puedo ver que el mundo que me rodea se mantiene impasible ante los continuos estímulos que recibe, y mucho menos, ver que la primera muestra de ignorancia consentida se encuentra a mi lado. Para ser feliz hay que aceptar los finales, acelerarlos o ralentizarlos como gusten, disfrutar de una pequeña sonrisa, admitir el grado de decepción y sentirse cómodo en ellos. No puedo contemplar desde mi vulgar butaca el brutal, cínico y maravilloso espectáculo que nos ofrece la vida. Me niego a sumergirme en una pantalla, lo siento. Lo he intentado. Pero no puedo.


Se acerca al personaje B le mira con cierta ternura y pena, toma su cara con las manos, le besa, se dirige hacia la derecha de la sala, coge las maletas y se marcha.

Una noche...


Ven, acércate clavando tus ojos sobre los míos, que no te engañe mi instinto de quitarte la mirada, porque realmente, quiero que lo sigas haciendo. Quiero que te acerques y me cojas la cara, que me obligues a mirarte fijamente. Poco a poco, suéltame y dirige tus dedos a mis labios, acarícialos, detente en ellos y controla tu deseo de rozarlos un poco más. Entonces, apártate. Y sin darme tiempo para reaccionar...
Agárrame del cuello y presiona tus labios contra los míos, abrázame por la cintura y no respires.
Nuestro deseo hará el resto…