Creo que socialmente se está llegando a una convención equivocada. El miedo asumir tus propios sentimientos se disfraza bajo el título de “amor libre”, “no quiero ataduras”, “soy muy liberal” y tantas expresiones como éstas que tanto se utilizan hoy en día. Soy partidaria de las relaciones en las que tu eres tú, y yo soy yo, en ningún momento somos un nosotros, pero reconozco que estamos cayendo en la ambigüedad emocional y relacional.
Lo que quiero decir es, ninguna relación es semejante a otra. Considero que cada pareja debe poner sus propias reglas, dejar claro lo que espera de la otra persona o lo que desea. Si lo aceptas, firmamos este contrato efímero, y si no, mejor que solo seamos amigos (en ocasiones ni eso).
Pero sean cuales sean vuestras reglas, de mayor o menor grado de implicación, más o menos empalagosas, con mayor o menor grado de libertad para estar con otras personas… sea lo que sea, no olvidemos que hay que dejar claro CUÁLES SON LAS REGLAS, no abrir un marco ambiguo en el que ninguno sabe nada y crea cierta desconfianza emocional e inseguridades personales en cuanto a “cómo actuar con el otro”.
Lo que es, es. Una caricia es una caricia y tiene un significado, no vayas de liberal por la vida diciendo “esto es para todo el mundo” porque tú bien sabes que no das la misma caricia a todo el mundo. Un beso es un beso, un abrazo es un abrazo y un polvo es un polvo. Aquellos que se ponen la etiqueta de “no quiero ataduras soy un espíritu libre”, suelen ser los "no practicantes" de dicho pensamiento.
En definitiva, el significado que hay, es el que hay, no hay ni que interpretar menos ni más. Cuando sea lo que sea que tengas – o tengáis – decidas que debe acabar o que deben cambiar las normas, porque necesitas otras cosas y esa persona no te las da – o no te las quiere dar – pues o se cambian o se acaba todo, y a otra cosa mariposa. PERO SE ACABA DE VERDAD, que esa es otra. Ahora vienen las ambigüedades de finales. Cuando yo no quiero algo, asumo mis sentimientos y digo “no quiero continuar con esto” así de fácil. No que nos entran los momentos de acojonamiento y pensamos “ya se dará cuenta”, “ya cortará el/ella conmigo” o cualquiera de esas expresiones tan típicas y que tanto utilizamos.
Hay que echarle un poquito de cojones a las situaciones y acabar con esa convención de ambigüedad a la que estamos llegando. Si te gusta alguien, pues te gusta; si te gustan dos o tres, pues te gustan dos o tres; si solo quieres un polvo, pues solo es un polvo; si ves que quieres a alguien o podrías quererle, enfréntate a ese sentimiento y no quites a esa persona de tu vida por miedo a que no salga bien o a que te ate.
Recuerda, siempre que respete la que debería ser una regla universal: “El prototipo de relación no existe, pon tus reglas, y si funciona…vale” pues no pasa nada. Y cuando todo se acabe, pon un punto y final, punto y a parte si me apuras, pero no puntos suspensivos. Eso sí, no olvides asumir las posibles consecuencias de los actos mencionados, o cualquiera de los que se te puedan ocurrir, ya que….
Recuerda, siempre que respete la que debería ser una regla universal: “El prototipo de relación no existe, pon tus reglas, y si funciona…vale” pues no pasa nada. Y cuando todo se acabe, pon un punto y final, punto y a parte si me apuras, pero no puntos suspensivos. Eso sí, no olvides asumir las posibles consecuencias de los actos mencionados, o cualquiera de los que se te puedan ocurrir, ya que….
(¿A que joden los puntos suspensivos?)